sábado, 5 de enero de 2008

cualquier dia

Era mediodía y las tripas estaban protestando, así que pasé a una gasolinera a comer un hotdog. Cuando salí del carro se acercó un viejito a venderme flores, le hice señas de que no quería y entré en la tienda a pedir mi hotdogito. Me estaba comiendo el hotdog cuando un cuate que había entrado antes que yo, se volteó de su mesa y me regaló una pepsi sin destapar, ya no me la voy a tomar, buen provecho, me dijo. Se la recibí algo extrañado, pero la abrí porque ya me había terminado mi coca, me tomé la mitad, me acabé el hotdog y salí. Al arrancar el carro, el viejito se acercó nuevamente y me ofreció otra vez las flores. Cuando lo ví pensé, “algún día de repente, quién quita, voy a estar como este viejito, con parkinson leve y vendiendo flores para sostenerme”, y acepté, busqué el dinero y le pagué. Cuando le dí el vuelto y se fue, me quedé pensando en cómo ese cliente de lentes al que le acababa de vender las flores me recordaba a mí cuando era joven. Ahora voy a comprarme un hotdogito, que las tripas están protestando.

sábado, 29 de septiembre de 2007

a ciegas

Anoche estaba algo despabilado y me dispuse a leer un libro. Encendí la lámpara de la mesa de noche y me acomodé en mi cama para leer uno de cuentos; pero a pesar de tener puestos los anteojos, miraba borrosas las letras. Puede ser algo de cansancio, pensé. Encendí la radio con música suave, pero no sirvió para relajarme. Volví al libro. Las letras seguían igual de borrosas.
Me puse a evaluar alternativas y soluciones:
“Tendré que cambiar de graduación, justo ahora que no tengo dinero. Le pediré prestado a mi hermano, aunque siempre me hace malas caras con el pisto. Ya lo veo haciéndose el importante y tratándome como a un mendigo. Que se acuerde quién fue el que lo defendía en el colegio. Malagradecido.
Mejor le pido a papá. Pero seguro que me dice: ‘Cotizá primero a ver dónde te sale más barato’. Siempre me ha caído mal que haga eso. ¿Acaso no soy su hijo pues? Como si yo le hubiera hecho alguna trastada con el dinero. Siempre lo que le pedí prestado, se lo devolví. Y todavía me manda a hacer cotizaciones.
¿Por qué de un día para otro? Ayer leía sin problemas con los benditos anteojos y ahora no. La computadora me debe estar afectando, probablemente tengo fatiga visual, debo trabajar menos. Con lo acumulado que tengo ya el chance. Si el deterioro sigue, capaz que necesito operación. No, mejor ya no pienso en eso, mañana será otro día.”
Hoy descubrí que el cristal derecho de los anteojos, estaba en mi saco.

sábado, 11 de agosto de 2007

desempolvando

Una vez al año, limpio mi cuarto de la basura, libros, cd’s y cassettes, ropa y zapatos que me están restando espacio.
Miro los papeles que me recuerdan algunos pendientes y que me hacen sentir un poco cucaracha, aunque no tanto.
Aparecen los libros que compré y que a pesar de tener un prólogo que indica que la obra es genial, no valían la pena, lo que me hace pensar que los prólogos sólo deberían ser para autores consagrados.
Veo los cd’s con canciones que ya no muy me cuadran, una guitarra rústica que no suena bien y que tiene sólo tres cuerdas, una flauta traversa descompuesta hace rato porque nunca tengo pisto para arreglarla, un montón de cajas, una impresora HP descompuesta y un aparato de sonido que todavía tiene tornamesa para discos de acetato (de los últimos que se vendían). Esta vez sí estoy decidido a no claudicar y tirar todo. Creo que sólo la flauta se salvará —en espera de mejores tiempos— junto a unos cuantos cd’s y libros. El desafío será no acumular tanto, vivir un poco más ligero, ser más selectivo.
Eso es lo que me repito todos los años.

viernes, 27 de julio de 2007

¿CUANDO NO salir cuando ellas si quieren ?

Este blog no se lo pase a mi novia efectivamente por dos cosas ....se que se volvería adicta a leerme por el solo hecho y mi gran orgullo de que ella me quiere y por que se que si lee esto que pienso escribir me mandaría ala misma mierda.
No comprendo a las mujeres creo que es el caso de muchos nosotros los hombres que difícil es comprederlas caray!
El sábado pasado por la noche no me apetecía salir así que al encontrarla por msn le dije que prefería verla en mi casa que se quedara conmigo hasta al amanecer viendo tv o lo que sucediera después. Ella sin embargo deseaba ir a bailar y yo viéndola por web cam con esa cara- ESA MIRADA QUE TODAS LAS MUJERES USAN CUANDO QUIEREN QUE HAGAMOS LO QUE ELLAS QUIEREN PERO SIN QUE NOS SINTIÉRAMOS OBLIGADOS - no pude evitar aceptar su propuesta y llevarla a Aura .
Con ningún ánimo , cansadisimo de la universalidad y mi trabajo decidí bañarme cambiarme e ir directo hasta su casa que queda a hora y media de la mía .
Por fin llegue y la vi preciosa -USTEDES COMO NOS DOMINAN CON ESA BELLEZA DE CUERPO QUE MANEJAN -como siempre ¿como no llevarla a bailar? me moría de sueño pero verla a mi lado era lo mejor de la noche .
Compre bebidas que ella prefería sus cigarros y el típico piqueo de siempre
Y estábamos allí los dos la veía fumar , mirarme y preguntarme por mi día
digo yo :¿era necesario esa pregunta? no! pero la amo así que le respondí como siempre cariñosamente muy bien amor ,.
Ella miraba la pista de bale así que la invite a bailar su respuesta me dejo perplejo
No , mi amor estoy cansada solo quiero ver bailar.
acaso ¿no es para matarla?
COMO QUE NO?
es que no tengo ganas de bailar solo quiero ver como bailan
se me vinieron todas las imàgenes para matarla en vano , gano el amor así que la deje mirar toda la noche como bailan y hablarle sobre mi latoso día.
No se que hacen ni como lo hacen y en definitivo ustedes ganan o por lo menso ella hace ya mas de año y medio .

metodos efectivos

Lo primero es desechar todo tipo de razonamiento lógico acerca del tema en el cual nos queremos engañar, puesto que esto conduciría peligrosamente a encontrar la verdad. Engañarse a sí mismo bien puede ser un acto de piedad porque si uno es una persona odiosa no podría vivir consigo mismo si no tiene una visión distorsionada de la imagen propia.
Una vez desechado el estorbo de los pensamientos lógicos, se debe planear la mentira. Esta ha de ser cuidadosamente escogida, puesto que siendo nosotros inteligentes (vamos a asumir que así es), podríamos darnos cuenta de nuestro engaño, y al final no conseguiríamos engañarnos. Un método efectivo es hacer una sustitución de la verdad a través de repeticiones constantes. Por ejemplo, si nosotros sabemos que apestamos como escribidores de blog, debemos repetirnos constantemente yo soy un buen bloguer y el público me ama por lo menos cien veces al día durante una semana. Al final de la semana, se hará una evaluación. Leeremos nuestros posts nuevamente y si notamos destellos de genialidad, sabremos entonces que vamos por buen camino.
Cuando hayamos logrado engañarnos totalmente, cuando a pesar de toda evidencia estemos convencidos de que lo que pensamos es cierto, conviene desechar los recuerdos de cómo lo hicimos. Si nos vienen a la mente pensamientos como “¿me estaré engañando yo mismo?” debemos negarlo rotundamente una y otra vez, hasta que ese pensamiento se parezca al ruido que hace una gota de rocío al caer a tierra en una húmeda mañana de julio , en un año de mundial de fútbol.

miércoles, 25 de julio de 2007

Al principio en la casa teníamos hormigas normales como toda la gente. Hormigas que de vez en cuando se aparecían para llevarse a alguna araña o cucaracha muerta, y claro, las dejábamos hacer su trabajo porque no se metían con nosotros. Después ya no les bastaba con las migas de pan que a veces caían en el patio, ni con los bichos que matábamos. Se entraban a la cocina y al comedor si algo dulce se caía al suelo y nadie miraba por él. Hasta aquí no les pusimos mucha atención, porque no sabíamos lo que nos esperaba.
Las hormigas comenzaron a cruzar la línea cuando se empezaron a subir a la mesa del comedor para hurgar en nuestras tazas de té con residuos de azúcar, o para aprovecharse de las migas de pan y los panes de manteca a medio comer. Era cuestión de tener más cuidado y de dejar todo limpio inmediatamente, porque no pasaba más de un par de horas sin que se enteraran de que habían sobras para hacer festín. Para entonces la basura que íbamos generando tenía que estar herméticamente cerrada, en bolsas de plástico anudadas porque los bichos estos armaban romería para bucear entre el desperdicio.
Poco a poco nuestras medidas se tuvieron que extremar más, tanto, que cuando comíamos sentíamos como que estábamos siendo vigilados por si dejábamos caer comida al suelo o algún plato de comida descuidado. A pesar de la insistencia de papá, a mamá no le gustaban las fumigaciones y decía que con sólo que colaboráramos más en el oficio nada iba a pasar. Con lo que no contaba mamá era que al hacernos extremadamente asépticos, las hormigas iban a cambiar de estrategia.
Las hormigas empezaron a oler cuando comíamos, y caminaban hacia nuestra comida y bebida aún antes de que las termináramos. Papá empezó a hacer un cerco de gamexán alrededor de la mesa para que pudiéramos comer tranquilos, pero las hormigas seguían jodiendo y al parecer evolucionaron hasta hacerse inmunes al gamexán y pasar la barrera que les habíamos puesto. Con una mano comíamos y con otra teníamos que estar matando a las hormigas. Me acuerdo que una vez llegué tarde de parrandear y me dormí de inmediato pero me desperté luego porque las hormigas se estaban aprovechando de mis manos mielosas con residuos de agua gaseosa.
Como ya conté, la fumigación no era opción porque mamá siempre iba a estar en sus trece, aunque nunca nos quiso decir por qué no le gustaba la idea. Con papá pensábamos al principio que bastaba con contratar a una buena empresa fumigadora y asunto resuelto. Cuando a las hormigas ya no les bastó con acecharnos a la hora de de la comida, empezaron a comer papel, tela y lo peor, a mordernos, a pesar de que la especie que habitaba nuestra casa no era de esas que salen en la tele y que se comen todo a su paso. El cerco de gamexán también llegó hasta nuestras camas. Aguantamos un tiempo, hasta que las hormigas fueron demasiadas.
No tuvimos más alternativa que abandonar la casa porque mamá nunca quiso la fumigación. Algo me dice que aunque hubiésemos fumigado, las hormigas no hubieran parado de joder. Nos venimos a una casa más pequeña y más lejana de nuestros trabajos, con los problemas de agua que no teníamos en la anterior y con un vecindario de gente algo rara, como esa señora de la tienda que tiene risa de bruja y el señor ese del predio de carros que sonríe cuando nos mira pasar, con sus cuatro dientes y sus ojos de buitre. Aunque no recordamos el tema para no pelear entre nosotros, papá siempre sigue echando el gamexán alrededor de la mesa cuando comemos.

sabrè entonces

Cuando evoco en mi memoria aquellos instantes compartidos,
sé que has dejado en mi, espacios de de tu existencia,
sé que dejaste en mi pensamiento espacios de tu presencia,
sé que dejaste en mi corazón, un espacio para este gran amor.
Si un genio me concediera tan solo un deseo,
no desearía una riqueza material,
no desearía la inmortalidad,
no desearía cambiar el dolor de vivir sin ti,
tan solo desearía contar aunque sea
con un efímero instante de tu presencia,
para con una mirada, una caricia, un gesto de amor y un beso
dejar abierto siempre en nuestra vida un espacio para este gran amor.
Sabré entonces que ese espacio estará por siempre,
en nuestro pensamiento y en nuestros corazones
y prevalecerá a través de los tiempos
como evidencia de la grandeza de lo que fue un gran amor