sábado, 11 de agosto de 2007

desempolvando

Una vez al año, limpio mi cuarto de la basura, libros, cd’s y cassettes, ropa y zapatos que me están restando espacio.
Miro los papeles que me recuerdan algunos pendientes y que me hacen sentir un poco cucaracha, aunque no tanto.
Aparecen los libros que compré y que a pesar de tener un prólogo que indica que la obra es genial, no valían la pena, lo que me hace pensar que los prólogos sólo deberían ser para autores consagrados.
Veo los cd’s con canciones que ya no muy me cuadran, una guitarra rústica que no suena bien y que tiene sólo tres cuerdas, una flauta traversa descompuesta hace rato porque nunca tengo pisto para arreglarla, un montón de cajas, una impresora HP descompuesta y un aparato de sonido que todavía tiene tornamesa para discos de acetato (de los últimos que se vendían). Esta vez sí estoy decidido a no claudicar y tirar todo. Creo que sólo la flauta se salvará —en espera de mejores tiempos— junto a unos cuantos cd’s y libros. El desafío será no acumular tanto, vivir un poco más ligero, ser más selectivo.
Eso es lo que me repito todos los años.