sábado, 5 de enero de 2008
cualquier dia
Era mediodía y las tripas estaban protestando, así que pasé a una gasolinera a comer un hotdog. Cuando salí del carro se acercó un viejito a venderme flores, le hice señas de que no quería y entré en la tienda a pedir mi hotdogito. Me estaba comiendo el hotdog cuando un cuate que había entrado antes que yo, se volteó de su mesa y me regaló una pepsi sin destapar, ya no me la voy a tomar, buen provecho, me dijo. Se la recibí algo extrañado, pero la abrí porque ya me había terminado mi coca, me tomé la mitad, me acabé el hotdog y salí. Al arrancar el carro, el viejito se acercó nuevamente y me ofreció otra vez las flores. Cuando lo ví pensé, “algún día de repente, quién quita, voy a estar como este viejito, con parkinson leve y vendiendo flores para sostenerme”, y acepté, busqué el dinero y le pagué. Cuando le dí el vuelto y se fue, me quedé pensando en cómo ese cliente de lentes al que le acababa de vender las flores me recordaba a mí cuando era joven. Ahora voy a comprarme un hotdogito, que las tripas están protestando.
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2 comentarios:
a mi me retuerce el corazon cuando veo gente anciana vendiendo flores o pidiendo limosnas un tema muy triste en realidad
Si algo me da tristeza es ver qe niños (as) están vendiendo cualquier objeto o simplemente haciendo acrobacias en la calle pra poder sobrevivir Se me hace muy injusta la vida en esos casos, creo que los niño deben de vivir esa etapa de su vida felizmente...
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